| Euro | |
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| ευρώ en Grecia y Chipre |
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| Símbolo del euro | Anverso comunitario |
| Código: | EUR |
| Ámbito: Otros países: Andorra, Ciudad del Vaticano, Kosovo, Mónaco, Montenegro y San Marino |
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| Símbolo : | € |
| Fracción: | Cien céntimos |
| Monedas: | 1, 2, 5, 10, 20, 50 cént. y 1, 2 € |
| Billetes: | 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 € |
| Tasa de cambio: 25 de Septiembre del 2008 |
1 EUR = 1,4710 USD |
| Emisor: | Banco Central Europeo |
| En uso desde enero de 1999 En circulación, desde 2002 |
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El Euro es la moneda oficial de la Unión Europea y de curso legal en la eurozona, además circula por otros once Estados europeos, tanto de forma pactada como inoficial. Entró en circulación, progresivamente, desde 2002, sustituyendo a las antiguas monedas nacionales de los países que ahora lo usan.
Contenido |
El euro se divide en cien céntimos. Los documentos oficiales de la UE usan los símbolos euro y cent, siempre en singular y sin puntos. En el lenguaje habitual, sin embargo, se traduce cent por el equivalente en cada idioma (en español céntimo, en griego λεπτό, en italiano centesimo, etc.) y se pluraliza según el uso habitual de la lengua.
Los billetes —de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros— son idénticos para los quince países. Las monedas —de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos y 1 y 2 euros— tienen el mismo anverso en todos los países pero distinto reverso. A partir del año 2005, una directiva de la UE permite acuñar todos los años una moneda de dos euros conmemorativa en cada país de la zona euro. Estas emisiones, cuya producción es determinada por la acuñación normal de moneda en cada país, conservan el reverso común de la zona euro y en el anverso muestran el motivo conmemorativo. Durante los años 2004 y 2005 han acuñado monedas conmemorativas Luxemburgo, Italia, Bélgica, Finlandia, Austria, España (conmemoración del cuarto centenario de Don Quijote de la Mancha), Alemania, San Marino y Vaticano. Aunque estas monedas estén diseñadas para la circulación habitual, debido a su escasez y al interés de los coleccionistas, apenas han circulado.
Las monedas, sea cual sea su anverso nacional, son de validez en cualquier país de la zona euro.
El motivo principal de la primera serie de billetes euro son las "Puertas y Ventanas", que representan el espíritu de apertura de la Unión Europea, así como la eliminación de fronteras y la integración representada por los puentes en el reverso del billete. Además, el tema general de la serie es "Edades y Estilos", representando cada billete un estilo arquitectónico en concreto.
El diseño de los billetes es de Robert Kalina de ÖBS (Banco Central de Austria). El diseño de la cara común de las monedas es obra de Luc Luycx de la Real Fábrica de Monedas de Bélgica.
El euro es el sucesor del ECU, unidad monetaria europea (European Currency Unit).
El símbolo del euro (€), desarrollado por la Comisión Europea, se inspira en la letra épsilon (ε) del alfabeto griego. Se escogió este símbolo como referencia a la inicial de Europa, E. Las dos líneas paralelas hacen referencia a la estabilidad dentro del área euro.
La abreviatura internacional oficial para el euro es EUR y ha sido registrada en la Organización Internacional de Normalización (ISO); se utiliza con fines empresariales, comerciales y financieros.
No existe un símbolo oficial para el céntimo, aunque se utiliza a menudo una c minúscula, o, en España, ct (plural cts) como reminiscencia del céntimo de peseta. En Irlanda se utiliza a veces en las tiendas el símbolo ¢.
| 5 Eur | 10 Eur | 20 Eur | 50 Eur | 100 Eur | 200 Eur | 500 Eur |
| Clásico | Románico | Gótico | Renacimiento | Barroco | Modernismo | Contemporánea |
| Se ha sugerido que esta sección sea separada en un nuevo artículo. (Discusión). |
Los billetes de euro tienen incorporadas varias medidas de seguridad para dificultar la falsificación. Estas medidas son de diferentes tipos que pueden detectarse al tacto y a la vista. Los billetes están divididos en dos categorías, billetes pequeños y billetes grandes. Cada categoría incorpora unas medidas de seguridad diferentes. Los billetes pequeños son los de 5, 10 y 20€ mientras que los grandes son los de 50, 100, 200 y 500€.
Hay dos características de construcción que se notan al tacto y sirven para determinar si un billete es falso o verdadero. Estas características son propias para todos los billetes.
Las medidas que se detectan con la vista son las principales y más variadas. Algunas se detectan a simple vista, otras hay que girar el billete para verlas y otras hay que utilizar una luz ultravioleta para detectarlas.
Entre las medidas que se detectan a simple vista o al trasluz tenemos:
Entre las medidas que se detectan girando el billete:
Otras medidas:
El Tratado de la Unión Europea, en vigor desde 1993, prevé la creación de una Unión Económica y Monetaria con la introducción de una moneda única (que por aquel entonces se pensaba llamar ECU). De ella formarían parte los países que cumplieran una serie de condiciones; se introduciría de forma gradual. La fecha incialmente prevista se fue retrasando. Finalmente, los estados miembros de la Unión Europea acordaron el 15 de diciembre de 1995 en Madrid la creación de una moneda común europea -ya bajo la denominación de "euro"- con fecha de puesta en circulación en enero del año 2001.
El primer paso en la introducción de la nueva moneda se dio oficialmente el 1 de enero de 1999, cuando dejaron de existir como sistemas independientes las monedas de los once países de la Unión que se acogieron al plan de la moneda única, la denominada zona euro: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal. El 1 de enero de 2001 se incorporó Grecia. Sin embargo, debido al período de fabricación requerido para los nuevos billetes y monedas, las antiguas monedas nacionales, a pesar de haber perdido la cotización oficial en el mercado de divisas, permanecieron como medio de pago hasta el 1 de enero de 2002, cuando fueron reemplazadas por billetes y monedas en euros. Tanto las monedas como los billetes tuvieron un período de coexistencia con las anteriores monedas nacionales hasta que fueron retiradas de la circulación. Este período de coexistencia tuvo diferentes calendarios en los países que adoptaron el euro.[1]
Dinamarca, el Reino Unido y Suecia no han adoptado la moneda única. Dinamarca rechazó el euro en un referéndum llevado a cabo el 28 de septiembre de 2000, con una participación del 86% y donde el 53,1 por ciento de los votantes se manifestaron contra la adopción del euro. El referéndum sueco del 14 de septiembre de 2003, días después del asesinato de la ministra Anna Lindh, impulsora de la adopción del euro, resultó en poco más del 56 por ciento del electorado votando en contra. La cuestión queda así pospuesta al menos cinco años, transcurridos los cuales podrá repetirse el referéndum.
En julio de 2002, el euro sobrepasó la paridad con el dólar estadounidense (USD) en el mercado de divisas por primera vez desde febrero de 2000, y se ha mantenido en esta situación. El 23 de abril de 2008, el Euro alcanzó su valor máximo hasta el momento, 1.5940 dólares.
La mayoría de los diez Estados que ingresaron a la UE con la ampliación de mayo de 2004 no han podido adoptar el euro todavía. Sin embargo, estos países están tomando las medidas necesarias para implementarlo como divisa propia, aunque este proceso puede tomar varios años.
El 16 de junio de 2006, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veinticinco aprobaron la propuesta de la Comisión Europea de la entrada de Eslovenia en el Euro para el 1 de enero de 2007. Así se ha realizado: desde esta fecha, Eslovenia acuña el euro con su propia cara nacional, que representa paisajes y héroes nacionales. La moneda de un euro, por ejemplo, recoge la figura de Primoz Trubar, el autor del primer libro impreso en Eslovenia en el siglo XVI.
En la cumbre de 21 y 22 de junio de 2007, los jefes de Estado y de Gobierno aprobaron la entrada en la zona euro de Malta y Chipre para el 1 de enero de 2008.
El 8 de julio de 2008, los ministros de Economía y Financias de la Unión Europea aprobaron la entrada en Eslovaquia en la zona euro a partir del 1 de enero de 2009. Se espera que según las economías de los nuevos países de las últimas ampliaciones vayan consolidándose, estos países vayan uniéndose a la eurozona paulatinamente.
Algunos Estados como Finlandia y Países Bajos tratan de hacer desaparecer las monedas de 1 y 2 céntimos, ya que el costo de fabricación es mayor que su valor nominal. La alternativa consiste en implantar un sistema por el cual los precios no se modifican, pero una vez en caja se redondean a 0 y a 5 céntimos para hacer desaparecer las monedas más pequeñas.
Se le llama "Eurozona" (o zona euro) al conjunto de los países que han adoptado la moneda única, más Andorra, Mónaco, San Marino y el Vaticano, que han decidido usar el euro. Territorios de ultramar de algunos de los países de la Eurozona, como Guayana Francesa, Reunión, San Pedro y Miquelón y Martinica también usan el Euro.
Mónaco, San Marino y el Vaticano usan el Euro en virtud de acuerdos firmados con miembros de la Unión Europea (Italia en el caso de San Marino y el Vaticano; Francia en el caso de Mónaco) en nombre de la Comunidad Europea.
Andorra, Montenegro y Kosovo también usaban monedas que fueron reemplazadas por el Euro (el franco francés y la peseta española en el caso de Andorra y el marco alemán en el caso de Montenegro y Kosovo). Han adoptado ahora el euro como su moneda de facto, sin entrar en ningún acuerdo legal con la UE que explícitamente les permita hacerlo. En octubre de 2004, Andorra empezó un acuerdo monetario con la UE que le permitiría emitir monedas de euro como Mónaco, San Marino y el Vaticano.
Muchas de las monedas extranjeras que tenían un tipo de cambio fijo respecto a monedas europeas pasaron a tenerlo respecto el euro. Por ejemplo, el escudo de Cabo Verde que estaba ligado al escudo portugués tiene ahora el tipo de cambio fijo respecto al euro. Lo mismo ocurrió con el franco CFA, el franco CFP y el franco comorano ligados al franco francés y el marco convertible de Bosnia-Herzegovina ligado al alemán, ligados ahora al euro. El euro es ampliamente aceptado en Cabo Verde informalmente y en Noviembre de 2004, durante una reunión en Portugal, el primer ministro de Cabo Verde consideró formalmente aceptar el euro como una de las monedas del país. También Timor Oriental continuó usando el escudo portugués como moneda de curso legal en 1999, cuando el escudo ya era una subdivisión del euro. No hubo cambios ya que el dólar estadounidense fue más tarde introducido como la única moneda de curso legal y en el territorio.
Desde diciembre de 2002, Corea del Norte cambió del dólar como su moneda oficial para todas sus transacciones internacionales al euro. Desde entonces el euro también ha reemplazado al dólar en gran parte del mercado negro y en locales donde el dólar se usaba previamente.
En total, el euro es la moneda oficial de 31 estados y territorios. También, 27 estados y territorios que tienen una moneda nacional están ligadas al euro incluyendo 16 países de África occidental como Senegal y Camerún, 3 territorios de ultramar incluyendo la Polinesia Francesa y Nueva Caledonia, 2 islas africanas donde la moneda estaba antes ligada a la moneda francesa o portuguesa, 3 países previamente comunistas cuya moneda estaba ligada a la alemana incluyendo la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Marruecos, Dinamarca, Estonia y Hungría también tienen una moneda ligada al euro.
El Reino Unido no tiene planes actualmente para adoptar el euro; sin embargo Suecia, no tiene una salida formal de la unión monetaria (la tercera etapa de la EMU) y por lo tanto debe, al menos en teoría, adoptar el euro en algún momento. A pesar de esto, el 14 de septiembre de 2003, un referéndum sueco sobre el euro fue convocado y tuvo como resultado su rechazo. El gobierno sueco ha argumentado que tal línea de acción es posible debido a que uno de los requsitos para formar parte de la Eurozona consiste en haber pertenecido previamente durante dos años al ERM. Eligiendo simplemente quedar fuera del mecanismo del tipo de cambio, el gobierno sueco tiene una salida formal de la adopción del euro. Los grandes partidos suecos siguen creyendo que estaría en el interés de la nación su adopción.
Euroescépticos de Gran Bretaña creen que una única moneda es meramente un paso para la formación de un superestado europeo unificado y que suprimir la habilidad británica de determinar sus propias tasas de interés tendría efectos dramáticos en su economía. La opinión contraria es que debido a que las exportaciones intraeuropeas representan el 60% del total de las británicas, se reduce el riesgo producido por las tasas de cambio. Un interesante paralelismo pueden ser las discusiones del siglo XIX concernientes a que el Reino Unido se uniera a la Unión Monetaria Latina. El gobierno británico ha establecido cinco pruebas económicas que deben ser pasadas antes de que pueda recomendar la adopción del euro. Asesoró estas pruebas en octubre de 1997 y junio de 2003 y decidió en ambas ocasiones que no todas habían sido pasadas. Los 3 principales partidos políticos británicos han prometido convocar a un referéndum antes de unirse al euro y las encuestas muestran consistentemente una oposición a unirse al mismo por parte de mayoría del público.
Dinamarca negoció un número de cláusulas de salida del Tratado de la Unión Europea después de que fuera rechazado en un primer referéndum (a saber, Dinamarca obtuvo una salida de defensa conjunta, moneda común, cooperación judicial y ciudadanía europea). El tratado modificado fue aceptado en otro referéndum un año después del primero. En el 2000, otro referéndum fue llevado a cabo en Dinamarca sobre el euro; una vez más, la población decidió por el momento permanecer fuera de la eurozona. Sin embargo, políticos daneses han sugerido que puede reabrirse el debate sobre la abolición de las cuatro cláusulas de salida en los próximos años. Además, Dinamarca ha ligado su corona al euro (€1 = DKr7.460,38 ± 2,25%) algo que Suecia no ha hecho.
Los 10 miembros que se adhirieron en 2004 a la UE tienen como requerimiento, por los tratados que les permitieron ingresar, acabar adoptando el euro en un futuro. Chipre, Malta, Eslovenia (las tres ya en la zona euro), Estonia, Letonia, Lituania y Eslovaquia ya se han unido a Dinamarca en el Mecanismo Europeo del Tipo de Cambio (ERM). Se establecieron unas fechas en que estos estados debían ir cumpliendo la tercera etapa de la Unión económica y monetaria de la UE (EMU): 1 de enero de 2007 para Eslovenia, Lituania y Estonia; 1 de enero de 2008 para Chipre y Malta; 2008 para Letonia; 2009 para Eslovaquia; 2010 y más tarde para República Checa, Polonia y Hungría. La realidad está siendo distinta: como ya se ha indicado, en 2007 sólo Eslovenia adoptó el euro y en 2008 Chipre y Malta.
Sólo hay una decisión en firme, respecto de Eslovaquia: 1 de enero del 2009; así lo decidieron los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea el 8 de julio de 2008 .[2]
Las otras fechas previstas son las siguientes:
Luego, es la evolución económica de cada país la que va marcando el ritmo real de adaptación.
Bulgaria y Rumania son miembros de pleno derecho de la Unión Europea desde el 1 de enero de 2007.
El Banco Nacional de Bulgaria y el gobierno búlgaro han acordado en la introducción del euro a mediados del 2012, cuando se espera que el banco Nacional de Bulgaria comience a formar parte del EMU y recibirá el derecho de emitir monedas búlgaras de euro. El acceso temprano al EMU se debe al existente acuerdo monetario del consejo que fue firmado en 1997 para ayudar a poner un fin a la grave crisis financiera y a los problemas de pago de la deuda externa. El acuerdo efectivamente liga el lev búlgaro al euro (entre 1997 y 1999, antes de que el euro entrara en existencia, el lev estaba ligado al marco alemán).
Como consecuencia, Bulgaria ha cumplido con la gran mayoría de los criterios para formar parte del EMU.
En Rumania, el Banco Nacional ha retenido su política monetaria a través de la crisis financiera de los 1990 (que gradualmente terminó). Por lo tanto, el acceso de Rumania al EMU tomará más tiempo. Es probable que Rumania se una a la Eurozona entre 2012 y 2014 y se han establecido estrategias para cumplir este fin.
La introducción de una única moneda para muchos estados separados presenta un número de ventajas y desventajas para las naciones participantes. Las opiniones difieren según los efectos del euro hasta el momento, ya que muchos de ellos llevarán años en ser entendidos. Las teorías y predicciones abundan.
Uno de los beneficios más importantes del euro será la reducción de los riesgos provenientes del tipo de cambio, lo que hará más fácil la inversión a través de las fronteras. Los cambios en la relación entre monedas han conllevado habitualmente un riesgo para las compañías e individuos al invertir o incluso importar o exportar fuera de la zona de su propia moneda. Las ganancias pueden ser rápidamente eliminadas como resultado de las fluctuaciones de las tasas de cambio. Por lo tanto la mayoría de los inversores y de los importadores/exportadores tienen o bien que aceptar el riesgo o "cubrirse" teniendo varias opciones disponibles, resultando en mayores costes en el mercado financiero. Consecuentemente, es menos atractivo invertir fuera de la zona de la propia moneda. La Eurozona incrementa en gran medida el área de inversión sin riesgo de tasa de cambio. Como la economía europea depende fuertemente de exportaciones intraeuropeas, los beneficios no pueden ser subestimados. Esto es particularmente importante para países cuyas monedas tradicionalmente tenían significativas fluctuaciones, como las naciones mediterráneas.
Uno de los principales beneficios es la eliminación de los costes asociados a las transacciones bancarias entre divisas, que previamente constituían un gasto tanto para los individuos como para las empresas cuando cambiaban de una moneda a otra. Es difícil cuantificar dicho coste, pero algunas fuentes lo cifran en aproximadamente un 0,5% del PIB.
Se espera que la introducción del euro aporte una flexibilidad y liquidez a los mercados financieros de la que anteriormente carecía. Se espera igualmente un incremento en la competencia y la disponibilidad de productos financieros a través de la unión que reducirá sus costes para las empresas y posiblemente también para los consumidores individuales. Los costos asociados a la deuda pública también disminuirán.
Se espera igualmente que la mayor amplitud de los mercados financieros dé lugar a un incremento de la capitalización e inversión bursátil. Todo ello favorece las concentraciones empresariales transnacionales dentro de la zona euro, facilitando la aparición de instituciones financieras y de negocios mayores y más competitivos.
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El euro representa una alternativa al dólar estadounidense por distintas razones:
| Se ha sugerido que esta sección sea separada en un nuevo artículo. (Discusión). |
Existe una interpretación sobre la política monetaria del BCE, según una opinión muy extendida entre los habitantes de la zona euro que plantea la hipótesis de que la implantación del euro como moneda única de la Unión Europea ha provocado un aumento de la inflación, especialmente en las capas de renta medias y bajas muy superior al registrado por los índices de inflación oficiales publicados por los estados miembros. Esta percepción ha sido objeto de algunos estudios sociológicos importantes.[3] Según estos mismos estudios, la gente comenzó a percibir este aumento poco después de la desaparición del periodo de doble circulación del euro con las monedas nacionales, y perdura hasta nuestros días.
Del grado de extensión de este estado de opinión dan cuenta las numerosas entradas que pueden encontrarse en el buscador Google introduciendo los términos "inflación oculta"+euro (36 el 17 de octubre del 2007) e"inflación encubierta +euro" (229) y los equivalentes en otros idiomas como "infation caché" y "covert" o "hidden" inflation. (Ver enlaces externos). Buena muestra de ello son la cantidad de intervenciones que existen en los blogs sobre el particular. Existen algunos reportajes periodísticos que recogen esta inquietud de algunos ciudadanos de la zona euro. Muchas asociaciones de consumidores defienden esta idea. Un ejemplo es Héctor Jimenez, portavoz de la asociación de consumidores de españa (UCE-UCA) (Citado más abajo)
También existe la opinión, e incluso multitud de análisis aparecidos en importantes reuniones y publicaciones académicas, de que los índices macroeconómicos son sistemáticamente manipulados por los gobiernos con el fin de no perder popularidad, y esto podría facilitar la aparición de ciclos políticos de presupuesto en el área euro, o hacer que la población acepte medidas que de conocer su alcance con absoluta transparencia serían impopulares.[4] Por otra se reprocha a que no se atendió con suficiente eficacia al "efecto psicológico" del cambio de moneda sobre los precios, subestimando éste de manera que se impidió la correcta discriminación de los mismos. (Ver referencia 1)
Así, puesto que la actualización de los salarios se realiza en base al IPC, que según los opinantes está manipulado para dar una cifra inferior a la real,[5] el resultado, según esta opinión, fue una concentración de rentas en base a una transferencia neta entre los estratos más pobres hacia los más ricos, por lo cual se especula que se permitió que el efecto tuviera lugar, o al menos se trata de encubrir mediante presiones a los medios de comunicación para que no se discuta el tema, o se desacredite a quien lo haga. El famoso analista financiero Jim Puplava, en un artículo reciente admite que existe a nivel mundial, por parte de todos los gobiernos (Él analiza en especial al de Estados Unidos ) una situación en la que intencionadamente se crea una "manipulación estadística que tenía como objetivo controlar el déficit gubernamental y crear una ilusión diseñada para calmar a los mercados y distraerlos de una realidad donde la inflación crece”.[6]
En cuanto a la percepción de los ciudadanos, en el ejemplo de España, existe la creencia de que en los consumos más básicos, los precios establecidos después de la entrada en circulación del euro subieron hasta alcanzar el nivel de 100 pesetas=1 Euro, lo que supone algo más de un 66% de inflación.[7] [8] En Alemania algunos autores aproximan estas cifras a un 50%.[9] En realidad, es posible, según estas opiniones, que la inflación subiera mucho más, si hiciéramos una composición real de la cesta de la compra y los gastos corrientes en las rentas medias. En Italia se ha creado una comisión especial que estudia la composición de los precios (véase más adelante) debido a que, según algunos, no deberían considerarse dentro del índice de inflación con el mismo peso a los bienes de consumo diario, que a los que suponen un desembolso a largo plazo. (véase polémica sobre la inflación en italia (italiano) ) En especial, los partidarios de esta opinión señalan las siguientes razones:
Como consecuencia de esta percepción, según los que así opinan, podría estar produciéndose un descenso del espíritu europeísta de la población de la UE, y tal vez ser responsable del rechazo de Francia y Holanda a la constitución europea en referéndum. El asunto abre un debate sobre la transparencia y la legitimidad de las decisiones del consejo europeo en políticas macroeconómicas y otras políticas, y la falta de control ciudadano sobre los órganos de poder de la Unión.[15] Algunos autores, como Sandell (ver más adelante) piensan que la percepción de la existencia de una inflación encubierta debida al euro puede estar detrás de la negativa de Suecia y otros países a adoptar el Euro como moneda.
Debido a la polémica sobre el nivel de inflación, se ha activado en Italia una "comisión de estudio para el cálculo de los índices de los precios", compuesta por profesores universitarios, expertos en estadística, representantes de los actores sociales (sindicatos y Confindustria) y representantes de las asociaciones de consumidores.
En la edición del diario El País del 31 de agosto de 2007,[16] se recogen unas declaraciones del presidente de Francia Nicolas Sarkozy en la universidad de verano de Medef, (la principal patronal francesa, equivalente a la española CEOE) arremetiendo contra la política del BCE con declaraciones de estilo de que «negar la subida de precios tras la entrada del euro es "reírse de la gente"» y «Decir que la entrada en vigor del euro no ha comportado un alza de precios es reírse del mundo» al mismo tiempo que reclama «que haya debate sobre el nivel de los tipos de interés»
Algunos analistas, como Rickard Sandell, opinan que la llamada "inflación encubierta del euro" es un mito.[17] Si bien fijándose en fuentes oficiales, como Eurostat, Sandell hace referencia al hecho de que no todos los países de la unión europea han sufrido inflación. En concreto, ocho de los 15 miembros de la UE tras la implantación del euro mostraron un moderado descenso de la inflación, y otros siete un moderado aumento. Tales datos le llevan a calificar la inflación encubierta de "mito".